Fecha 36: River 2-1 Boca Unidos

El Millonario, con una propuesta tan ambiciosa como desequilibrada, venció por 2-1 a Boca Unidos en el Monumental y es el único líder: le sacó dos puntos a Central (jugará mañana), tres a Instituto y cuatro a Quilmes. Ocampos (ST 31m) abrió el marcador, Fredrich (ST 36m) lo empató parcialmente y Rogelio Funes Mori (ST 42m) desató la euforia. El uruguayo Sánchez se fracturó la clavícula.

Con sangre, sudor y lágrimas, River derrotó por 2-1 al batallador Boca Unidos de Corrientes en el Monumental y dio un gran paso en la recta final del camino hacia el ascenso a Primera División. El equipo de Almeyda debió sufrir hasta el cuarto minuto de descuento porque optó por una postura tan ambiciosa como desequilibrada. En el juego de matar o morir, River pasó del cielo, al infierno y de nuevo al cielo en un choque inolvidable.

El Millonario salió decidido a avasallar con una propuesta más agresiva que de costumbre, ya que al tridente ofensivo se sumó Villalva casi como un delantero por izquierda. Enfrente, Boca Unidos estuvo lejos de acobardarse y se predispuso a contragolpear con explosión. La combinación de las intenciones de ambos fue un cóctel explosivo y el partido irradió vértigo. De ida y vuelta, chance de gol en un área y luego en la otra.

El Chori Domínguez gravitó en el arranque como enlace, mientras que Sánchez buscó a Trezeguet con centros desde la derecha. Por su parte, el visitante respondió con los avances de Babak a espaldas del uruguayo y los aportes del doble nueve (Visconti-Núñez). Ponzio y Cirigliano no pudieron tapar los espacios que quedaban por las puntas y River sufrió. La permisividad de Maglio le salvó la vida a González Pirez, quien cometió dos faltas duras.

En el balance del primer tiempo, Boca Unidos contabilizó las mejores chances de gol. El déficit estuvo en la definición, porque Visconti y Núñez no concretaron todo lo que generaron Babak y Ríos por afuera. En tanto, River llegó con un par de remates de Villalva (mejoró en los últimos 15 minutos) y Trezeguet (con la pólvora mojada). Antes del descanso, Sánchez se fracturó la clavícula y entró Aguirre en su lugar.

El encuentro no frenó su ritmo tras el descanso. Casi festeja River en dos oportunidades, luego de sendos desbordes de Villalva y el Chori. Pero en el área no hubo soluciones. Y enseguida respondió Boca Unidos con una contra que Visconti terminó con un tiro cruzado que pasó cerca. Con Domínguez abierto por derecha, el Keko por izquierda, Cavenaghi retrasado para armar y los volantes parados en campo contrario, River fue a ganar o morir con el riesgo de quedar expuesto en cada contragolpe.

A los 18, Vega se ganó una inmensa ovación al ahogarle el gol a Danelón, quien recibió la pelota luego de una larga corrida de Fredrich en una réplica. La jugada había nacido desde un córner a favor de River que fue rechazado con velocidad. La idea de Almeyda fue ambiciosa, pero muy desequilibrada. Cuando iban 25, el Chori metió miedo con un tiro libre que salió pegado al palo. El duelo no resignó el drama en ningún segundo.

Cuando empezaba a disiparse la chance de ser líder parcial, River halló la luz y creyó encontrar el triunfo que tanto necesitaba. El gol que emocionó al Monumental llegó a los 31: tiro libre pasado del Chori desde la derecha, cabezazo de Rogelio Funes Mori hacia el medio y aparición de Ocampos para desatar el desahogo. Un gol confeccionado por dos de los que ingresaron para intentar desatar los nudos correntinos.

Mientras todavía se escuchaban los festejos, Boca Unidos dio un mazazo inesperado. La defensa del local volvió a ser un manto de dudas y no supo proteger la ventaja que tanto había costado lograr. Visconti le bajó una pelota a Fredrich, que se escapó sin marca y sentenció a Vega para empatar a los 36. Otra vez aparecieron las dudas, los nervios, la angustia, la bronca y los insultos.

El emotivo duelo tenía reservado un final peligroso para cardíacos. River, aun confundido y descontrolado, encontró el segundo gol a los 42 gracias a Rogelio Funes Mori, quien recibió una notable asistencia de cabeza de Trezeguet. El grito movió la estructura del Monumental por todo el sufrimiento que se había acumulado en los hinchas del Millonario.

Recién cuando Maglio pitó por última vez, el elenco de Almeyda pudo levantar los brazos y sentir que el retorno a Primera se visualiza en el horizonte. A dos fechas del final, Central quedó a dos puntos (jugará mañana con Patronato), Instituto a tres y Quilmes a cuatro. Patronato será el próximo obstáculo.

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