Fecha 4: River 0-0 San Lorenzo

El Millonario hizo todo el gasto pero careció de ideas para quebrar al Ciclón, que le cedió la iniciativa y se abrazó al empate desde el arranque. El elenco de Almeyda no logró hilvanar el tercer triunfo al hilo, mientras que los de Caruso volvieron a sumar tras la caída con Estudiantes.

River empató 0-0 con San Lorenzo en el Monumental y fracasó en el intento de hilvanar el tercer triunfo al hilo para alcanzar a Boca en la cima del Torneo Inicial. El clásico fue opaco y ambos se quedaron con sabores muy distintos. El Millonario hizo todo el gasto y maldijo su falta de fútbol, mientras que el Ciclón fue muy amarrete y se conformó con el punto.

El planteo inicial de Caruso Lombardi fue confuso y amarrete. Un 4-4-2 con un mediocampo sin creadores y una insólita versión de Buffarini como doble cinco. Su equipo cedió pelota y terreno para achicar hacia atrás. Jara y Furch, los puntas, quedaron envueltos en una soledad preocupante en aquel comienzo gobernado por River. San Lorenzo apostó por una defensa fundamentalista y no podía lanzar réplicas como había soñado su DT.

Los de Almeyda también lucieron un 4-4-2, aunque tuvieron una actitud más ofensiva y encontraron resquicios por la derecha con Sánchez y Mercado. Además, fue correcta la distribución de Ponzio en terreno rival. Pero el dominio del Millonario no se cristalizó en la red ni tampoco hubo llegadas nítidas hacia Migliore, más allá de un cabezazo de Mercado en un córner. Funes Mori y Trezeguet jugaron casi siempre a espaldas del arco.

El partido mutó desde los 26, cuando el Ciclón sacudió la modorra con un contragolpe feroz. Furch desbordó por derecha y metió el centro para Jara, que reventó el travesaño. Enseguida llegó la tapa de Migliore ante un tiro lejano de Ponzio, mientras que Aguiar se lo perdió de cabeza. Para entonces, todo se había emparejado debido a la falta de profundidad local y el mayor atrevimiento de San Lorenzo.

En el inicio del complemento, el partido cayó en un profundo pozo por culpa de los dos. River mantuvo el dominio de pelota, pero fue totalmente inocuo. Ponzio bajó el nivel, Lanzini no gravitó, Mercado y Sánchez no rompieron, y no hubo forma de alimentar al doble nueve. Lo del Ciclón fue aún peor, ya que abrazó el punto sin vergüenza y sólo se defendió.

Almeyda apostó por Cazares y Villalva para abrir por las bandas a un rival hermético. Pero el que estuvo cerca de abrir el marcador fue Barovero, que pifió al intentar recibir un pase hacia atrás de Ponzio y le detuvo el corazón a los riverplatenses. River también buscó sin suerte con tiros lejanos de Ponzio (Migliore le ganó otra vez) y Trezeguet. En tanto, Funes Mori avisó con un cabezazo.

El ingreso de Alvarez por Jara, de gran esfuerzo al igual que Furch, dejó en claro todo el amor que sentía San Lorenzo por el empate. Caruso se burló de las críticas que lo tildan de defensivo y confeccionó un plan que ratificó los argumentos de sus detractores. Para River también habrá críticas, porque desnudó aquellas falencias que suele maquillar cuando contragolpea.

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